El príncipe Felipe, duque de Edimburgo y esposo de la reina Isabel II, salió sonriente del hospital de Papworth. El viernes fue operado de urgencia a causa de una obstrucción coronaria. "Su alteza regresa a Sandringham en coche porque quiere reunirse con su familia para recibir el nuevo año", informó en un comunicado el Palacio de Buckingham. Felipe tiene 90 años y se lo reconoce por su salud de hierro.
El duque de Edimburgo sufría dolores en el pecho y fue trasladado el viernes en helicóptero hasta la clínica. Le colocaron un stent (dispositivo que se inserta en la arteria para dilatarla) y solucionaron la obstrucción. "La intervención fue un éxito. Este problema de salud del príncipe fue el más grave en casi 60 años", según consignó la oficina de prensa de palacio.
Felipe vive desde hace 64 años a la sombra de su esposa. Siempre fue un hombre robusto, conocido por su franqueza y por su inagotable energía: a los 80 años aún participaba en carreras de enganches. Dirige unas 800 asociaciones y participa de todos los viajes oficiales. A fines de octubre completó un periplo de 11 días por Australia con la reina y asistió a todas las ceremonias.
Por primera vez este año no pudo participar de las tradicionales celebraciones de Navidad con su familia en Sandringham, pero recibió en el hospital la visita de la reina, sus hijos y nietos.
Después del casamiento de Guillermo y Catalina en 2011, la familia real preparará en 2012, con toda la pompa, los 60 años del reinado de Isabel II, actualmente con 85 años de edad. Este "jubileo de diamante" será marcado por festividades en junio y una serie de visitas a los países de la Mancomunidad Británica.